Sami - Ralentización

 Al filo de la decisión

Al momento que prendía mis velitas para cantar el feliz cumpleaños, sonó la sirena de llamado de los bomberos voluntarios, cruel y latosa, me robó la paz, como una bomba de estruendo en el momento menos esperado.

Comencé a sentir los latidos de mi corazón, como el trote de cien caballos juntos, de un segundo a otro se me aceleró a mil. Por el aturdidor sonido de ese fierro, todo en ese instante se congeló y se quebró la escena de alegría llena de luz, como se estalla contra el acantilado una ola del mar reflectando en mil la luz de sol.

Sentí la mirada de angustia de mi madre, sentí el silencio de los niños tratando de descifrar lo que sucedía, sentí el aroma de las pizzas recién horneadas por mi hermana, sentí la rasposa voz de mi padre reclamando lo inoportuno de la sirena en ese momento, sentí la electricidad en las rodillas para comenzar a correr, sentí el sabor amargo de enfrentarme a lo que era sin duda un repugnante dilema, sentí el escalofrío recorrer ardiente el aire, sentí en silencio de las miradas el grito de que no me vaya.

Pocos entienden esa sensación, es como un globo que roza un cactus, la cordura se estrella ante el filo de la decisión, elegir abandonar a tu equipo, y que sea una bombera menos en el autobomba, o elegir dejar a toda tu familia allí reunida para vos, para homenajearte con amor.

Miré mis manos, que comenzaron a vibrar de adrenalina, todavía me ardía la piel y me quedaban algunas ampollas. Recordé el último incendio al que asistimos. Toda intervención es una incertidumbre, que no se revela hasta que llegas al lugar, podés encontrarte con situaciones totalmente inesperadas e insólitas, ese incendio no fue la excepción. 

Esa tarde de sábado respondimos al llamado de un incendio de casa, arribamos en medio de un caos de vecinos y vecinas que reclamaban iracundos frente a un cordón de gendarmería, que protegían la casa en llamas. Entre tanta confusión, algunos desplegaban las mangas, el jefe se encargaba del corte de luz y de gas, otra compañera chequeaba con una gendarme las novedades de lo que ocurría. Yo me colocaba el equipo de respiración autónomo para ingresar a la casa, esa tarde fui designada pitonera. En la incomodidad del traje viejo, vencido, reparchado y dos talles más grandes que yo, pude colocarme en la espalda el obsoleto tubo de acero de los años 90. Intenté colocarme los guantes, luego de ajustar la máscara, pero fue imposible, ya estaban duros de tanto uso y mojadas. Mis dedos quedaban trabados, no logré colocarlos. Entramos a la casa, paradójicamente, mi compañero no tenía ninguna protección respiratoria, como si sus pulmones fueran de hierro. Abrí el paso del agua, y las dirigí a la habitación que estaba el foco más grande. Inmediatamente la casa se llenó de ardiente, blanco y espeso vapor que quemó mis manos. Traté de soportar el ardor, pero debo confesar, sentí pánico, como quien mira a los ojos a la muerte. Mi compañero escuchó mi alarido y advirtió lo que me sucedía, con su mano en mi hombro nos retiramos rápidamente del interior de la casa. Afuera ya habían armado una segunda línea de agua y comenzaron con la extinción desde el exterior. Mojé mis manos, y continuamos desde otra ventana nuestra tarea.

Cuando logramos aplacar las llamas, y controlar el incendio, mis oídos pudieron escuchar algo más que las órdenes de las maniobras a seguir, los gritos de la gente y las sirenas que iban y venían. La paz de tener el control de la situación, dejó lugar a oír el dolor en mis manos, sentía el helado ardor de las ampollas formándose en la piel.

Volvimos en silencio, yo escondí mis manos en los bolsillos de la chaqueta, todos masticábamos el espeso sabor de la tristeza y el enojo, pues ese incendio había sido provocado por el repudio de los vecinos a un hombre que había golpeado a su esposa hasta dejarla sin vida. Cuando todo te parece tan horrible, no hay palabra que pueda quebrar el silencio de la angustia.

Allí estaba yo, en mi anhelado cumpleaños, lleno de globos de colores colgando de las columnas, con mis hermanos haciendo chistes, mis hermanas cocinando rico, mi madre con labios pintados y su mejor vestido, mi padre con su semblante de hombre serio dejando entrever ternura en sus ojos, mis tías con sus grandes aros contando las novedades de la familia, mis tíos bebiendo cerveza hablando de futbol, mis primas y primos agregando carcajadas y complicidad, mis amigas con su leal cariño integrándose a la familia, mis pequeños sobrinos con sus juguetes en la mano, la torta de crema repleta de confites decorada con velitas naranjas, el aroma a pizza con salsa casera, la cerveza fresca en los vasos, la alegría de la reunión, de la unión alrededor de una mesa repleta de festejo, y el frío de la sirena aturdiendo mis pensamientos. 

Repasé con la mirada una vez más los rostros de cada una y cada uno en la casa, apreté los dientes, parpadeé largo, respiré profundo, corrí de mi mente el sentimiento de culpa y les dije, - ¡hoy me quedo con ustedes! - Y la escena recobró vida, comenzó a moverse como si nada hubiese sucedido. El canto del feliz cumpleaños tapó el sonido del segundo toque de sirena, y los aplausos terminaron de silenciar los recuerdos de ese incendio en mi mente. 

Grite por dentro fuerte, como con un megáfono en mi cabeza, el único y gran deseo, que sea eterno e infinito el amor de estas personas tan especiales que me sostienen.


Samanta Murphy


Comentarios

  1. Hola Sami!
    Tu cuento está lleno de sensaciones. Se puede vivir a través de tus descripciones estos dos momentos que nos planteas: Primero,la fiesta de cumpleaños, con toda su gente, sus luces, y sus acciones interrumpidas por el sonido de la sirena. Segundo, el espacio que creas con el flashback del cumpleañero. En este segundo hay varios espacios que aparecen ralentizados para luego seguir a otra acción y volverla a describir en detalle. En su suma, fue muy poético y es muy interesante de leer.
    Me encanta como vas implementando recursos que vimos en clase para explorar nuevas opciones en tus relatos,
    Gracias por tu cuento, espero poder seguir leyéndote,
    Vane<3

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  2. Muchas gracias Vane por tu devolución y tiempo !! Aprendo cada día de ustedes. Abrazo

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