Cami - Dosificación
La sentencia
estaba dictada. No había forma que superáramos esto. El peso de mis acciones tiraba de mi cuerpo
al piso. Mi mentón reposaba sobre mi
pecho, los brazos sin fuerza, la respiración atascada en la garganta. Las
piernas agotadas en cunclillas.
-Bueno, tampoco
es para tanto. Solo nos fue mal en el negocio.- dijo mi compañero fingiendo una sonrisa.
No era solo eso para
mí, y él lo sabía. No nos conocíamos hace más de una semana, pero sabía que el
ya podía leerme completamente. Cuando me
acerque sigilosamente a su gran grupo las advertencias que mi padre me dijo desde
niño para que me mantuviera alejado resonaron en mi cabeza. Pero él ya no
estaba allí para detenerme. Nadie estaba allí, solo ellos.
El colgante
sería nuestra perdición. Lo tenía colgado entre mis manos y se me deslizaba
constantemente. Debería tirarlo al mar, borrar nuestras huellas y escapar. Pero no podía, estaba atascado
mirando como resplandecía. Solía estar en una pequeña caja al lado de la cama
de mi madre durante años pero ahora estaba en
mis manos, fuera de lugar. Porque mi madre ya no estaba para guiarme y
yo había intentado por mucho tiempo colocar todas las partes del rompecabezas
en su lugar, pero todo había terminado más desperdigado que antes. Yo había
terminado perdido, apartado de todo, sin encontrar donde solía reposar, sin
encontrar un nuevo lugar. Pero el collar había regresado a mi lado, atándome a
la realidad de lo que había pasado cuando lo que debía hacer era huir. Ese
objeto me había traído de vuelta, y eso en este momento era lo peor que podía
pasarme.
Copiando mis
gestos Joaquín se sentó a mi lado. No sabía si también se estaba compadeciendo
o solo me imitaba para burlarse de mí. Pero no importaba cuál fuera la verdad
su presencia me asfixiaba, era un recordatorio de lo mal que había sido haber
aceptado su consejo, el haberme unido a su grupo, el haber aceptado ser parte de
sus “negocios”.
Ya no soportaba nada de la situación, me levante pesadamente, barrí las hojas del
piso con mis pies y eche a correr. Joaquín me siguió, no podría deshacerme de
él. El dirigible que sobrevolaba nuestra cabeza parecía estar cada vez más cerca.
Sentí que podía estirarme y alcanzarlo. Ojalá hubiera llegado a tomarlo. Cuando
pensé en echarme atrás e irme a cualquier parte. Hasta en Suecia, ahí hubiera
estado mejor, si me hubiera ido de aquí en vez de pretender venganza.
El puerto estaba
cerca. Debía deshacerme del estúpido collar. La sangre se deslizaba por su cadena
y caía en el suelo dejando un rastro. Había sido de mi madre desde que se lo
encontró olvidado en un colectivo mientras limpiaba. Volvió tan contenta cuando
eso pasó, me había dejado verlo y jugar con él hasta guardarlo. Supongo que
arruine lo último que quedaba de mi familia.
Joaquín me
seguía silenciosamente. Se suponía que él sabía lo que hacía, por eso había
recurrido a él. Pero ahora solo se movía robóticamente siguiéndome, como si
esperaba que arreglara todo. Pero la sentencia estaba sobre nuestras cabezas
mientras estábamos de fuga.
Una venganza y
un negocio mal hecho. Nos juntamos los dos y no logramos lo cometido. Se
suponía que me ayudaría a desquitarme por lo que le habían hecho a mi familia,
pero termine solamente más arrepentido de lo que yo había logrado. Conté hasta
diez, como me habían dicho que hiciera cuando sentía que perdía el control.
Como lo debería haber hecho cuando acepte este plan impulsivo. Ahora todo
estaba perdido. La suma que le pague a Joaquín para que me ayudara reposaba
sobre mi mano, me lo devolvía, como si eso significara algo ahora.
El saco me
picaba la piel y sentí que se extendía hasta mis manos. Pensé que volvería al
entumecimiento del principio, pero simplemente seguí corriendo. Mi madre me
habría dicho que no valía la pena, que no era lo que hubiera querido, que usara
mi fuerza para mejorar, para actuar, que
no me llenara de odio. No le hice caso, y ahora el saco me picaba, el dirigible
me quemaba la cabeza con sus luces y la sentencia estaba dada.
Hola Cami!
ResponderEliminarMe gustó muchísimo tu cuento, toda la persecución estuvo muy bien llevada y el lector podía sentirse parte de la situación. Además, me gusta como manejas a los personajes y la relación de tensión entre ellos.
Me gusta como aprovechaste la re-escritura para quitar información de más que no sumaba al sentido del texto, aplicaste la consigna muy bien!
Espero poder seguir leyéndote,
Vane <3