Eve - Dosificación
La sentencia era inminente, por más que retrasara más la situación ya estaba ahí, aunque no quisiera aceptarlo era así. Levantándome pesada de la cama me propuse no pensar en eso, muy pocos lo sabían, pero yo también hacía esas listitas de las que hablaba el chico que se hizo viral barra meme, solo que mis objetivos eran mucho más chiquitos y empezaban a alguna hora random del día después de las 11am. Bañarse, hacer la cama y laburar, aunque sea un ratito. El negocio no iba ni para atrás ni para adelante, marchaba, pero a ritmo lento así que no me ocupaba tanto tiempo como quería o necesitaba, capaz llenar ese espacio haciendo ejercicio hasta que me sintiera al borde del desmayo me ayudaba a despejarme un poco.
Marqué mi
primer objetivo del día, bañarme, me miré al espejo y el colgante que me puse
me trasportaba a varios momentos, las paredes admiraban más mi belleza que vos
y eso no era justo. Con el afán de calmarme fui a prepararme un mate, la
ventana de la cocina dejaba entrar una luz cálida y maravillosa que, cuando
puse la yerba en el mate, el polvo de esta parecía mágico, casi de hadas,
bailaba y hacía espirales, cada toc toc que daba contra el mate creaba más
patrones y el amarillito de la luz se mezclaba con un verde. Estaba muy segura
que todo estaba pasando en cámara lenta, que era el plano detalle de alguna
película indie, o capaz de un video musical de la misma índole, donde era la
protagonista triste que encontraba confort y mística en las pequeñas cosas del
día al día, así que no tuve otra alternativa que quedarme embelesada mirando.
Con mate en mano hice lo único que atinaba a hacer esos días, copiar palabras
que me tiraba algún gurú falopa de YouTube, una y otra vez, aunque en el fondo
sabía que no iba a tener mucho efecto.
Estaba
harta, llegué al momento en donde en vez de importarme en contestar mensajes,
prefería levantarme a barrer, porque no quería no ver tu nombre entre esos
mensajes. Pero eso no me lo iba a permitir, siempre fui vaga y barrer para
distraerme era inadmisible. Igual, estar en negación era el único método de
autodefensa que había aprendido.
Había días
que mi energía intentaba ser dirigible a alguna vela, a veces medio escondida
de mí misma, a unas rojas, pero no, no iba a hacer eso así que me puse a pensar
que capaz la mejor idea era ponerme a ver Mamma Mia y llorar en mi cama cuando
Meryl Streep cantara The Winner Takes it all ,de Abba. ¡Dios! como me hubiese
gustado irme a cantar Abba a Suecia...o ¿Suiza? Bueno no importaba porque lejos
y con Abba de fondo nada me podía malir sal. Capaz podía hacer algo parecido,
tomarme un colectivo a Las Toninas, asustarme con algunos sapos y pensar porque
le pusieron una luz roja el Cristo gigante del laberinto, capaz eran satánicos,
pensé, porque para ser satánico si o si tenes que ser cristiano.
A la noche
me sentía muy irreal, como en muchas otras. Empecé a flashar que tal vez era un
robot, me miré al espejo hasta empezar a disociar a niveles increíbles, medio
pensando que en diez minutos me iba a derretir como los monstruitos que dibujaba
en mi adolescencia y encontraba al tipito o tipita manejando el cerebro, pero
no. Mejor ponía The Clash de fondo y tirada en el piso frio miraba las luces de
navidad parpadear hasta que esa irrealidad me consumiera y parara cuando me
diera miedo sentir que podía causarme una convulsión.
La sentencia
se me venía cada vez más encima, tenía que aceptarla, sellarla y pedir alguna
medida legal que me ampare para revocarla. Capaz a el otro día, saliendo a
comprar el pan o yendome a pesar, aceptaría que te pensaba todo el tiempo y que
llevaba más de 24 horas sin decir nada en voz alta, tal vez años.
¡Hola, Eve!
ResponderEliminarMe encanta cómo te quedó este cuento. Es como la descripción punto a punto de un mambo místico. Las dilaciones que hace son muy interesantes. Está re bien construida la imagen del polvo del mate y la ventana de la cocina, y es inmensa porque hace de las pequeñas cosas cotidianas de la vida algo maravilloso y espectacular. El resto del texto sigue igual de bien.
Un gusto leerte, Jan.