Mica - Dosificación
EL
MAYORDOMO
Por:
Mii
_ El asesino es el mayordomo, no tengo
pruebas ni argumentos exactos pero es él. Mírenlo a los ojos y hagan que
confiese porque nunca estuve tan seguro
en mi vida.
_ ¿y cómo es que estás tan seguro?_
sospechó el policía
_ no sé. Bueno si sé, desde el momento en
que llegó con un Fernet y Manaos de Cola supe que no era más que un ortiva
irresponsable. Asesino. ¿Cómo le iba a poner manaos de cola? No es que soy exquisito con la coca cola,
apruebo la Pepsi… ¿pero manaos? Debería ir preso. PRESO LO QUIERO. Lo sentenciaría
a muerte.
_ Señor… ¿desde cuándo conoce al que hace
llamar sospechoso?
_ Ah sí, desde esa noche. La misma noche en
que todo ocurrió._ suspiré_ Aquella de invierno, nos encontrábamos en una junta
de negocios. De vez en cuando íbamos a
comer a lo del Pochi o en lo de Mabel que hace altas pizzas, pero casualmente
ellos no pudieron…
“Pochi
y Mabel ausentes” escribió el detective.
_ tipo no sé… cuando pintó el sueño la mujer del jefecito apareció para brindar_ continué_ ella era media
fifí y recuerdo que no dejaba de
acomodarse sus colgantes nuevos. No sé si
eran nuevos, quizás le daban alergia. I don’t know.
“masculino
bilingüe que se expresa con palabras como: fifí” remarcó.
_ Y
eso es relevante para la investigación porque…
_ Uy
si, mala mía, volvamos a la noche. Mi queride Sherlock, la noche esa, donde la mujer, los tragos, los tomamos, si y
todo eso; nos quedamos incluso cuando el mayordomo y máximo sospechoso_ levanté
un dedo_ comenzó a barrer. Ya sabés, el
típico mensaje subliminal para decirnos “taza taza, cada uno a su casa” y hasta
ese momento todos estaban vivos.
_ eso es de rescatar_ suspiró _ ¿y luego?
_ Nos dirigimos hasta el estacionamiento
como pudimos… perdón, bueno y cuando
subí al auto… así como te cuento, el sueco estaba muerto, yo estaba ahí. Lo vi,
Sherlock, lo vi._ lloriquee
_ Ahora si me interesa.
_ Lo veo todas las noches en mis sueños,
más bien en las pesadillas_ tomé un pañuelito y me sequé los ojos_ Él caminaba
hacia su auto cuando su pelo se puso todo rojo, al sueco no le quedaba bien el
pelirrojo igual viste… cuestión que me asusté mucho, no sé de dónde vino el balazo.
El balazo, no Elva Lazo.
_okay…_ entrecerró los ojos
_ Bueno, corrí a la derecha y paré al
colectivo que andaba por ahí. El señor actuaba raro, como un robot. Le conté lo
del muerto y no dijo nada de nada, ni se mosqueó. Amigo, yo te digo que para mí
fue el mayordomo. Seguro le tenía bronca. Seguro pertenecía en ese gremio de
mayordomos asesinos… pero ¿para tanto? Diez balazos le dieron. DIEZ.
_ ¿Qué motivos tendría?
_Yo sabía que el sueco se había robado uno
de esos apoya vasos dentro de su saco y manchó toda la mesa de trago. Eso es
digno de muerte.
_ ¿digno de muerte?
_ Re si, ¿usted qué cree?
_ yo creo que usted llegó 22:45 a la escena del crimen,
realizó sus negocios y perdió dinero por culpa de la nueva fábrica de
portavasos suecos, debido a la incrementación de personal aceptado dentro del
gremio de mayordomos. Tal como lo indica la ley 145 del Código en Defensa Civil
de trabajadores domesticos/as “queda
total y puramente prohibido el consumo de bebidas alcohólicas sin el apoya vasos de una marca sueca”, y
bueno su economía se fundió. Así que disparó cuando el sueco saludaba a
Elva Lazo, y huyó. Además que obvio, no pudo tolerar el fernet con manaos ¿no
cree?
_ no no no, dale no te pongas la gorra.
Escúchame. Fue ese tipo _supliqué
_ buscaba una excusa, un muerto y una
venganza…_ redactó el mismo_ Eso lo convierte en el principal sospechoso por
homicidio a mano armada, robo de primer grado de un portavaso, portadores de
armas, intento de fuga en un transporte publico donde seguramente amenazó al
chofer y claro , no olvidemos las acusaciones
falsas hacia un pobre trabajador.
_ Pará flaco _ Los policías me tomaron de
los hombros, me esposaron y arrastraron hacia la única cueva que creí nunca
conocer.
Y a lo lejos, donde el último rayo de luz
entraba, se alumbraba la escena más icónica de
todos los tiempos. Por un lado don detective, por el otro don mayordomo
y en el medio un portavaso arriba de un fango de plata.
Yo era inocente. Fue él. El mayordomo.
Buenas, Mica.
ResponderEliminarMientras leía este cuento tuve que ir al chat del grupo de coordinadores del taller para mandar "Re si, ¿usted qué cree?" y decir que era probablemente la mejor construcción del cuento disparatado. Está muy bueno cómo supiste aprovechar las palabras al azar para llevar a cabo una investigación y un diálogo súper random, que resulta muy gracioso y ocurrente, perspicaz.
Un gusto leerte, Jan.