Eve - Caperucita
Era un operativo difícil y riesgoso, igualmente él ya sabía esto y lo movilizaba aún más.
Ya llevaba más de dos semanas infiltrado en el bosque, observando cada movimiento y haciéndose ver de vez en cuando de una forma muy casual y disimulada. Caminaba por acá, corría por allá, asustaba a algún merodeador y trataba de mantener esa imagen de tipo malo, pero algo tonto que necesitaba.
A mitad de la primera semana empezó a observar a una joven ir venir todos los días a la misma hora por un sendero, llevaba una canasta muy bien tapada y una capa roja siempre, no había excepción. Algunos días volvía más tarde que otros y la canasta parecía vacía, otros la canasta parecía ir sin nada y volvía llenísima. Lo extraño de todo esto que intento seguirla y le perdía el rastro en una parte del bosque, desaparecía por completo.
Se corría la voz de que una casa se escondía en el hueco más profundo del bosque y desde allí operaban, él debía encontrarla y tenía fuertes sospechas de que esta humana sabia donde quedaba.
Algún día de la semana decidió tomar las riendas del asunto, la policía estaba siendo demasiado lenta y él ya estaba cansado del bosque. Se limpio muy bien, se lustro los dientes y se peinó muy bien el pelo, su pelaje debía estar reluciente y sin duda se le veía hermoso. Hora de entrar en papel.
Fue hacía el sendero y espero que la caperuza roja se asome, ahí empezó a rondar y “sin querer” hacerse notar un poco, como cualquier lobo que asecha a su presa. Cuando la joven estaba por la mitad del camino se le interpuso y comenzó su actuación. Trato de que a primera impresión se luzca muy bien su hermosa cabellera, que no haya parte de su pelaje ¡Oh! Un lobo malvado ¡Oh! Una niña indefensa. Era obvio que ella estaba actuando, al menos para él lo era. Cayó en la trampa, lotería.
La joven sin salir en ningún momento de su actuación le dijo que iba a llevarle comida a su abuelita que vivía sola, él le dijo que si quería algún día podía llevarle algo o ayudarla si lo necesitaba y sin mucho rodeo la falsa inocente le dio la dirección. ¡JA! Pensaba que el lobo había caído en la trampa, pero en realidad quien había caído era ella. Se despidió cordialmente y comenzó a correr hacía el lugar, hasta conocía un atajo.
Cuando llegó a la casa se dio cuenta que ya había pasado por allí, nunca sospecho porque siempre estaba muy silenciosa y era muy pequeña, definitivamente tenía que inspeccionar. Al entrar todo parecía normal, siendo lo más sigiloso posible empezó a observar con detenimiento el lugar. En una mesita muy adorable había un cuaderno, artesanal al parecer, lo abrió y se percató que lo que contenía eran ¿precios? ¿clientas? ¿GUCCI? ¿VESSACCE? Definitivamente era más grande lo que imaginaba la policía, él lo sabía, pero no querían creerle, el tráfico de pieles llegaba a las grandes esferas. Sin perder tiempo le saco unas fotos y se las envió a su colega de confianza junto con la dirección del lugar. Cuando levanto la mirada se sorprendió con lo que sus ojos veían.
Una ancianita, muy pequeña, con una mantita en sus hombros lo estaba mirando sonriente, parecía no ver bien. Cuando quiso moverse la señora saco un arma y lo apunto. El lobo fue más rápido que ella y comenzaron a forcejear, logro sacarle el arma y sin dejar de apuntarla la ató y encerró en un cuarto. ¡Por dios! Lo que había en ese cuarto lo estremeció, abrigo tras abrigo de piel, bolsos y demases, La abuelita mientras el lobo le cerraba la puerta le gritaba que “el iba a terminar así” y que “ya iba a ver cuando llegué su mano derecha”. Sin dudas, estaba en peligro.
Le pidió con urgencia a su colega que enviara refuerzos, no sabía cuánto podían tardar, pero no tenía otra alternativa. Necesitaba ganar tiempo.
Se le prendieron las ideas, agarro ropa de la anciana y se la puso, en cualquier momento llegaría caperucita y tenía que seguirle el juego de lobo malo, se acostó en la cama y en menos de 2 minutos se abrió la puerta. Segundo acto.
La joven dejo la canasta en la misma mesita que el cuaderno y la manta que la cubría se corrió un poco. Dinero, fajos y fajos de dinero había en su interior. Se acerco hacía el y comenzó el segundo acto.
Ella le hizo un par de preguntas sin sentido que el también respondió sin pensar mucho. Por Dios, se sentía casi insultado ¿cómo podía subestimar tanto su inteligencia? ¿Acaso los otros de su especie eran así y se perdían por pensar solo en la presa? Que deplorable. En la última afirmación, “que dientes tan grandes tienes” caperucita saco un cuchillo y justo cuando intento atacarlo el saco el arma. Ahora si estaba todo a la luz.
Lanzo unos chiflidos y en unos segundos el lobo estaba rodeado, la banda era mucho más organizada de lo que pensaba. Lo ataron a la cama mientras ella solo lo observaba sonriente, una vez bien maniatado comenzó a hablar.
- ¡Ay! Como si no reconociera a un lobo se ciudad, por favor – le dijo con un tono burlon.
-Soy la mano derecha de La Abuela, por si no te diste cuenta. Y no, no es mi abuela real, no pongas esa cara. Estoy a un pasó de llevar esto a un imperio, así que pórtate bien- Le explico en un tono de superioridad.
Después de llamar a un secuas y hablarle en el oído, dio una señal y comenzaron a agarrar unas herramientas y agarrarlo con fuerza. ¡Ay no! ¡va a terminar siendo ropa, tan inteligente espécimen iba a terminar en un vestidor! Esperaba que al menos lo luzca algún famoso, pero no las Kardashian, no, ellas no. ¡Que desgracia, iba a terminar siendo el abrigo de una Kardashian en un post de Instagram! Igual Cloe no le caía mal.
Cuando ya estaba resignado a la muerte la puerta se abrió de golpe, llegaron los refuerzos. Medio descompensado noto que lo soltaban y su querido colega le preguntaba si estaba bien. Cuando pudo componerse un poco se paró de un salto y el mismo le puso las esposas a caperucita, que placer la victoria. Les dio la indicación de donde estaba la cabeza de la banda.
Con sigilo abrieron la puerta de aquella habitación... La abuela y los abrigos, ya no estaban.
Hola Eve!
ResponderEliminarAmé tu cuento! Todo el operativo y la inversión de buenos y malos fue muy interesante!
Tu narrador también daba opiniones y expresaba los pensamientos de los personajes de manera muy marcada y divertida,
¡Me reí mucho leyéndolo!
Espero seguir leyéndote,
Vane