Male - Dialogo
Era lunes 7AM, Martín estaba en la cocina preparándose el mate para ponerse a dar clases de física cuando empezó a escuchar unos gritos. “Nunca sé cuándo arranca la semana. Los días son todos iguales para mí… ¿domingo? ¿Lunes? Que sé yo, estoy encerrada todos los días trabajando desde casa. Esta cuarentena de meirda. Estoy re caliente” decía a los gritos Juana. “Antes sabía que era domingo porque me levantaba al mediodía con resaca, pero ahora ni eso, me levanto a las 11 a entrenar… ENTRENO CON UNA MINA QUE ESTÁ A LOS GRITOS Y QUE A VECES NI ME BANCO.” continuaba gritando con una voz quebrada.
Martín empezó a caminar hacia la pieza, se apoyó contra el marco de la puerta y le dijo “Amor, tranquila. Ya estoy preparando el mate. Estamos todos igual, enojados, cansados, frustrados, pero pensá que hay gente que la está pasando peor que nosotros”. Ella lo miró con una mirada fulminante y pero el continuó diciéndole que había cosas peores como perder el trabajo o que un ser querido se enferme de COVID. “Ya sé, Martín. No hace falta que me vengas a decir esto la verdad. Estoy re caliente, pero no es con vos… me da bronca que lo único que hago es estar frente a la compu…y no me hagas caras, ya sé, me vas a decir que antes también estaba 24/7 en la compu. El problema es que ahora ni siquiera comparto tiempo con mis compañeras, no sé, diseñar con otra persona es más divertido. Hace 5 meses sólo te escucho hablar de la termodinámica y las ecuaciones de Maxwell, ja, ves…hasta me lo aprendí yo” le respondió irónicamente Juana. Martín miró para el techo de la pieza revoleando los ojos e imaginó como Juana llegaba a la cocina después de su acting en la pieza.
“Martín, ¿vos me estás jodiendo? ¿Todavía no entendiste dónde van las cosas después de 3 años de convivencia?” gritó Juana ya desde la cocina. “Para Juani, estás exagerando un montón. No grites más, es temprano. Tengo que dar clases, no quiero arrancar el lunes así. Dale, tranqui” le respondió él con su voz dulce. “Pero te tengo que explicar todo el tiempo todo. Que los plásticos van adentro de la botella de amor, que no tires la yerba en la bolsa y la pongas en el tacho del compost, que te acuerdes de sacar los baldes para juntar el agua de lluvia. Todas las semanas es exactamente lo mismo con vos. No me prestás atención nunca. Tengo unas ganas de llorar porque no te interesa nada de lo que hago” mientras se agarraba la cabeza y la tiraba para atrás. “Juana no es todo tan así como vos lo decís igual. Yo sé que mi trabajo hace que no cumpla horas pero desde que empezó la cuarentena soy yo el que se encarga de revolver el compost, de comprar las semillas para tu huerta soñada que nunca te ocupás, de regar los plantines que prometés a tus amigos. Me olvidé del paquete de oreo, listo, perdón…pero no te estoy haciendo un planteo de que cierra la convocatoria a los proyectos del 2021 y todavía no pude terminar de armarlos como corresponden porque tengo que armar la botella del amor o como carajo sea. Yo también puedo estresarme, no?“ mientras tanto Juana estaba con el mate en la mano mirando sin parpadear a Martin mientras él continuaba “me importa todo lo que hacés y soy tu fan, me inspirás, pero dale, entendeme que no lo hago de malo, y que vos también podés poner el paquete de oreos que además comiste vos en la botella esa o salir 5 minutos a regar el plantín. Ya son las 8 de la mañana y tengo que empezar a dar clases, ya fue, Juana. Dejemoslo acá mejor”. Martín se puso a dar clases y Juana se puso a trabajar como todos los días.
“Ahí vengo amor” le dijo Martín cuando terminó de dar clases y se fue tan rápido que Juana no llegó a responderle. Martín había estado pensando en la cena durante la tarde así que fue a la carnicería del barrio para preparar la cena y que Juana se relaje un poco. Llegó y le dijo al carnicero “Dame la mejor bondiola que tengas, quiero reconciliarme con mi novia”. Martín vuelve, entra a la casa y le grita a Juana desde la entrada “Hoy cocino yo, gordita así que ni te preocupes por la cena”. Juana dejó de diseñar y le respondió: “Bueno Tincho, dale…cuando termino acá, miro un capítulo de Better than us y me baño para relajar, te parece?”. Él todo feliz se fue a la cocina, se puso a cocinar hasta que llegó Juana. “Martín, ¿vos me estás tomando el pelo, no? ¿Compraste carne cuando sabés que sólo estoy comiendo una vez al mes? ¿Te das cuenta que nunca me escuchas?” escuchó atrás de él a Juana. “Pero, es que…” le intentó responder pero ella continuó “No, no, no, no…yo te juro que le quiero poner onda pero todo lo que hacés hoy me enoja porque siento que no me prestás atención.” “Bueno, Juana…pero es tu percepción de las cosas, entendeme a mí también que intento ponerle toda la onda pero a vos nada te viene bien” ya desganado le respondió Martín. “No puedo creer que me digas eso”. Juana se dio media vuelta y se fue indignada llorando a la pieza mientras que Martín se quedó solo mirando la carne cruda que estaba intentando cocinar. Pensó unos segundos, fue al cuarto y le dijo “Dale Juani, vení a mirar la tele conmigo acabo de pedir sushi vegetariano en el local que te gusta, en una hora lo traen”. Juana lo miró, se secó las lágrimas y se puso a saltar en la cama mientras revoleaba una almohada al grito de “SOS EL MEJOR NOVIO DEL UNIVERSO, VOY A COMER SUSHI Y ESTOY MUY FELIZ!! GENTEEEEEEE ES EL MEJOR LUNES DE MI VIDA”. Martín ya sin entender nada, la miró y le dijo “Todos podemos tener un mal día sólo hace falta encontrar quien nos mime en esos días, Juani”.
Amor del bueno!! ajustamos 2 o 3 cositas y ya! el resto está todo en su lugar! XD me encantó tu texto y me gustó como usaste las comillas para el diálogo. Quedo todo muy claro. Me gustó como fuiste armando todo el hilo conductor y la frase está re presente, pero sin ser forzada!
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