Samanta- Dialogo

 

El amor vence al miedo

Eze y Manuel bajaron a la estación de Callao para tomarse el subte, iban a la fiesta Plop a ver a Facu que bailaba por primera vez allí, eran compañeros del primer año de danza en el teatro San Martín, allí se conocieron los tres.  Dios los cría y ellos se juntan. 

– Amigo, por algo es tu primer amor, es decir, no es amor, es apenas el primer amor.

– Bueno, yo siento que es amor, que sé yo. Me gusta estar con él, nos llevamos re bien en todo. Nada, con él siento que todo va a estar bien – Responde Eze y mira a los ojos de su amigo – es amor, no tengo duda 

Manuel se distrae con el teléfono. Eze le pregunta – ¿y vos en que andas?

– Yo tranqui, no tengo ni intenciones de enamorarme, es todo verso, prefiero estar así, sin mariposas en la panza y todas esas porquerías

– Che, ¿y ya lo blanqueaste alguna vez con tus viejos?

– No, no lo entenderían, ya me imagino a mi viejo el escándalo que haría. Cada vez que puede me pregunta si conocí a alguna minita, a veces me da ganas de inventarle una historia así me deja de joder.

– Si, entiendo, un garrón

– Y tu familia ¿qué onda? ¿También es retrograda?

– Naaa, re tranqui, pero todavía no me nace decirles. No sé si te conté, viste que tengo una prima se casó con una chica. Al principio cuando se enteraron dijeron cualquier huevada, que como iban a tener hijos, que quien iba a a ponerse el vestido y quien se iba a poner pantalón, que no iban a poder casarse en la iglesia, que pobre mi tía que le tocó una hija así, un montón de huecadas. Pero después cuando la conocieron a la chica de mi prima cambiaron, una genia la piba, la vieron re bien a mi prima y eso lo dejó más tranquilos. Yo creo que me entenderían.

– Ah, re copado. Bueno, en un momento te va a nacer decirles, y si vas con seguridad, te van a entender

– Si, lo sé, pero hasta que no me sienta bien seguro que todo marcha bien con Facu prefiero mantenerme así

– El día que me pueda mantener solo, y me pueda ir a la mierda, ahí les voy a decir a mi viejo “Si, ando con un minito, ¡y se llama Roberto!” jajaja

Eze miró su teléfono y cambió su gesto.

– Ey, ¿Qué pasó? – Preguntó Manuel

¬– Facu me dice que no va a bailar, que tuvo un problema, que me espera en la esquina del teatro, no sé qué mierda.

– Bueno tranqui, quizás le agarró pánico escénico, que sabés

¬– No, man, algo anda mal, no me dice que le pasa, que me espera ahí, nada más.

– Ya falta poco, no te desesperes. Tranqui loco, va estar todo bien.

Las siguientes estaciones las pasaron en un helado silencio, en su cabeza Eze imaginaba cientos de hipótesis, su mente como un tornado arrancaba de su pecho cientos de ilusiones con que se había llenado, dejando un asqueroso vacío de angustia.

Manu, volvía a decirle – Va a estar todo bien loco, tranquilo amigo – pero también presentía que algo se estaba quebrando en el aire.

Bajaron en Lacrose, el olor del cementerio de Chacarita ambientaba perfectamente con la amargura que sentía Eze en la garganta. Las 8 cuadras hasta Álvarez Thomas, las hicieron al trote, el sonido de la ciudad se volvió un silencio ensordecedor. Manuel se mantenía callado, no sabía que decir. Eze de a ratos puteaba alguna hipótesis.

Llegaron. Facu estaba sentado en el escalón del bar Berlina, se paró al verlos llegar. Tenía puesta su capucha, apenas se veía su rostro. Eze al acercarse pudo notar sus ojos brillosos y lo abrazo como quien ataja a alguien que está por vencerse al suelo. Facu se quebró en un llanto, un poco más alto que él, parecía un títere con todos sus hilos flojos colgando sobre los hombros fuertes de Eze. Si eso no era amor, que carajos es el amor.

Pasaron algunos minutos que parecieron una eternidad, los semáforos abrieron y cerraron el paso de la vida que seguía como si nada, los colectivos pasaron con su insoportable silbido con gente absorbida en su celular, las personas desde el bar que escucharon ese llanto evitaban mirar, aunque ya se les había encarnado la amargura de ver a alguien llorar, un borracho con un tapado mugriento paso tropezando piedras invisibles y gritando “Bueeeeena maricones”, bastó solo una mirada de Manuel para que tipo se callara y siguiera su camino.

Poco a poco Facu recuperaba el aliento, Eze no dejó de sostenerlo y Manuel parado a su lado, custodiando como un soldado a sus amigos y su mundo.

Eze pudo ver el rostro de Facu – ¿Que te pasó? – Exclamó asustado al ver su cara toda golpeada, aún tenía sangre en su ceja. 

Entre sollozos Facu dice ¬– Dejé el chat abierto en la compu, y la forra de mi vieja leyó todo y le contó a mi viejo.

La mierda del mundo anudó en el pecho de los tres el dolor de sentirse afuera. 

El amor vence al miedo, así que esa noche, esos tres pibes se hicieron invencibles.


Samanta Murphy



Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares