Albi - Conflicto
Julia:
Encontré esa foto, podía ver en nuestros rostros el real reflejo de la felicidad. En aquel entonces éramos tan felices, los problemas no existían en nuestras vidas. Nuestra infancia sin dudas fue la mejor, repleta de juegos y diversión. Julia realmente complementaba de la mejor manera en mi vida.
Éramos vecinas, durante toda nuestra niñez compartimos miles de momentos importantes. Los momentos de juegos eran los mejores, podíamos pasar horas y horas que ante semejante diversión ni notábamos el pasar del tiempo. Solo recobrábamos la noción cuando el terrible vozarrón de su padre se oía desde el otro lado de la calle. La cara de Julia se desfiguraba y un clima de tensión se generaba en ese momento. Julia salía corriendo, ni siquiera podía despedirse mientras que su padre la esperaba de brazos cruzados frente al portón.
Quitando ese horrible momento, mis tardes con Julia eran sensacionales. Digo tardes porque era en el único transcurso del día que la podía ver debido a que su padre trabajaba en ese horario. Ansiosas esperando a que su padre montara su bicicleta, Julia y yo mirábamos a través de nuestras ventanas. Aun no sé porque también lo hacía yo, si mis padres no tenían ningún tipo de inconveniente que salga a jugar siempre y cuando haya finalizado mis deberes escolares, supongo que lo hacía para ponerle más adrenalina o acompañar a Julia frente a ese gran momento de ansiedad.
Una vez que se marchaba, Julia salía corriendo de su casa y nos topábamos con un fuerte abrazo en el medio de la calle. Luego planeábamos a qué íbamos a jugar, difícil tarea ya que todas las ideas eran estupendas. Nuestros juegos favoritos eran la rayuela, el supermercado, el vecindario, las muñecas, la tienda de ropa, pero nada superaba a ir a la plaza. Qué buenos días eran los de ir a la plaza, un mundo de imaginación abundaba en nuestras mentes que tan solo un lugar podría convertirse en miles.
Un día, después de que su padre se fuera a trabajar Julia vino corriendo a mi casa gritando muy entusiasmada que tenia un plan. Su idea era crear una casa del árbol para que pudiéramos realizar nuestro momento del té allí, me había encantado su propuesta así que nos pusimos en marcha a buscar los materiales.
Ya casi finalizando solo nos faltaba poner una cortina como puerta, de repente apareció su padre. Tan fuerte fue el gritó que pegó que todo el barrio quedó ensordecido, Julia muerta de miedo quedó inmóvil. El se acercó al árbol, subió y la agarró de su cabello tan bruscamente que terminó desplomada en el piso. Julia lloraba desconsoladamente y él le dedicó las palabras más tremendas que un padre podría decirle a su hija, pero hacía mucho énfasis en que ella le había mentido y desobedecido a sus órdenes. La zamarreó y se la llevó a dentro, esa fue la última vez que la vi.
Volví a mi casa llena de miedo e incertidumbres, cuando vi a mis padres entre llanto expresé mi enojo por lo injusto que era el padre de Julia con ella. Mi padre insistía que cada hogar es un mundo y que debía entender la postura de ese hombre. En mi cabeza no había lógica que un padre se pudiera enojar tanto porque su hija saliera a jugar.
Días posteriores, el padre de Julia se aproximó a mi hogar para poder hablar con mis padres y decirles que tenía terminantemente prohibido acercarme a su hija. La tristeza invadió mi cuerpo, pasé días muy solitarios y angustiantes. Hasta que un día, recibí una carta de Julia, mi rostro se había iluminado junta a una inmensa sonrisa. Comencé a leer y en la carta Julia se disculpaba por el horrendo momento que habíamos pasado, también decía que me extrañaba muchísimo, sin embargo, lo más doloroso fue cuando mis ojos vieron la frase YA NO NOS PODREMOS VER NUNCA MÁS. Podrían pensar que por el solo hecho de ser una niña esa situación me pudo haber afectado tanto, pero no. Hoy siendo adulta recuerdo ese momento y mis ojos se llenan de lágrimas.
Me llevó muchísimo tiempo procesar ese duelo, para ser más específica podría decir que fueron años. No me hacia la idea de que mi mejor amiga estaba allí, al otro lado de la calle y no la podría ver.
Sinceramente creo que mi concepto de amistad cambió de manera rotunda desde aquel entonces. Me cuesta mucho hacer amistades y el miedo latente de poder perderlos es un sentimiento inevitable cada vez que me encariño con alguien. Por suerte hoy puedo conservar estos dos grandes recuerdos de Julia, nuestra foto y su carta.
Me encantó!! Gracias!
ResponderEliminarThanks!
EliminarHola Albi!
ResponderEliminarMe gustó mucho tu cuento!
Los personajes son muy entrañables y logras plasmar su amistad de una manera muy linda. El conflicto que planteas se entiende perfectamente, Quizás, para que el lector entre en situación, la introducción podría ser un poco más corta y presentarnos el conflicto desde antes.
Espero seguir leyendote,
Saludos,
Vanesa!
Muchas gracias Vane por la apreciación y los consejos!
EliminarBuenas, paso a dejarte mi comentario!
ResponderEliminarEs un cuento verdaderamente conflictivo, aca se presenta el lazo de la amistad como un gran tesoro dañado por el egoismo del padre, es un hecho que pasa en la vida real y que no siempre logramos comprender.
Cuento logradisimo, sin mas que decir ánimo para seguir escribiendo!
Best Wishes...
Atte:Julia/Kenya
Julia, que bueno es leer tus comentarios! muchisimas gracias!!
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