Fernanda - Focalización
FOCALIZACIÓN (Relato Chechu – Realismo)
Ciudad Fauna
Apagó
la alarma y el elefante seguía al lado de su cama, esa vez no la había
despertado con su molesto sonido de respiración, sería que ya se había
acostumbrado a su habitación o quizás ella se estaba acostumbrando a su
presencia.
Desde
chica sabía que al cumplir quince años tendría que cuidar un elefante, como
todos en su familia y a pesar que tuvo mucho tiempo, aun no encontraba un buen
nombre para el animal, hubiese preferido una cebra, un antílope o un lobo como
la familia de Lían que criaban a los majestuosos lobos siberianos, unos
animales fieles y hermosos, pero sobre todo pequeños.
Se
le habían ocurrido cientos de nombres como “Titán, Demitrius o Meruem”, nombres
hermosos pero todos eran para elefantes macho y a ella le habían asignado una
hembra.
Su
hogar estaba acondicionado para la cría de elefantes ya que era el animal
asignado a la familia de Lucía desde siempre, su habitación era lo
suficientemente grande para que ella pudiese atender correctamente a su cría
designada y al tratarse de una elefanta de solo dos meses de vida no necesitaba
de mucho espacio. Cuando el elefante crecía y no podía estar dentro de la casa,
tenían un establo especial, cada casa estaba acondicionada de acuerdo a las necesidades
de la especie de la que eran responsables, es más todo el lugar estaba
acondicionado para la convivencia con los animales y los jóvenes entre los
quince y los veintiún años eran los responsables de cuidar de ellos.
La
familia Lucía no era la única encargada del cuidado de los elefantes, seis
familias más se encargaban de su cuidado. Quienes estaban a cargo del cuidado
de animales debían asistir cinco veces por semana al centro veterinario de la
ciudad, donde les enseñaban todo lo que tenían que saber sobre el cuidado de la
especie que tenían asignada, en el caso de Lucía aprendía todo lo necesario
para el cuidado de elefantes.
Durante
el periodo que se encargaban de su cuidado eran evaluados, los puntuarían de acuerdo a su comportamiento
y evolución, tanto de ellos como del animal que tenían bajo su cuidado. El
puntaje determinaría su estatus dentro del gobierno, ya que todo su sistema se
basaba en la coexistencia con la fauna. A pesar que los próximos seis años
determinarían como sería el resto de su vida, Lucía nunca termino de entender
mucho el tema de la coexistencia, asi que ella solo se dedicaría a darle la
mejor atención a su elefanta, no por el puntaje sino porque ella amaba a los
animales, y ¿cómo no hacerlo? Si creció rodeada de ellos toda su vida.
No
se permitía la entrada de gente externa, salvo durante los festivales que se
realizaban dos veces al año y que duraban entre tres o cuatro días. Durante
esos días los “turistas” podían conocer el lugar. Esos días eran muy
estresantes tanto para los animales como para los ciudadanos, ya que eran días
de mucho movimiento pues su estilo de vida despertaba la curiosidad de todo el
mundo y recibían visitantes de todas partes del mundo. Muy rara vez se permitía
la entrada de gente externa en otras épocas del año, se trataba de ocasiones
sumamente especiales y solo después de una montaña de papelerío y tramites,
ocurría lo mismo si alguien quería salir de la ciudad.
Seis
meses después de que le asignaran su elefanta participaron en su primer
festival, era la primera vez para ambas, no permitían que menores asistieran.
Lucía se sorprendió, jamás había visto tanta gente y tantas cámaras en un mismo
lugar, todo era deslumbrante y lejos de intimidarla o producirle miedo, Lucía
sintió entusiasmo y curiosidad por estas personas que eran tan diferente a
ellos, ella jamás se había sentido atraída por el mundo exterior, pero después
de ver y hablar con estas personas sintió la necesidad de conocer un poco mas
ese mundo que había fuera de los límites de la ciudad. Claro, solo era un poco
de sana curiosidad, típica en jóvenes de su edad. Lucía amaba su vida tal y
como estaba, tenía una buena familia y muchos amigos con los que pasaba
momentos inolvidables, pero necesitaba una pequeña probada de lo que era ese
mundo desconocido.
Ella
sabía que tendría que esperar a ser
mayor de veintiún años para poder salir de forma legal, pero ese tiempo le
parecía una eternidad, ella quería verlo en ese momento, no podría esperar tanto.
Sabía
que el último día del festival sería su única oportunidad para escaparse, era
el día en el que asistía la mayor cantidad de gente y los controles de
seguridad no serían tan estrictos como lo eran el resto del año.
Cuando
finalizó el festival la gente se amontonó en la salida, aprovechó esto para
robar un pase y mezclada en la muchedumbre pudo pasar a los guardias sin
ninguna dificultad.
Los
dos días que paso en el exterior no le alcanzaron para ver todo lo que quería
ver y aunque se enamoró de todo no se imaginaba una vida lejos de su ciudad, su
estilo de vida rodeada de animales. Sabía que nunca habría podido vivir lejos
de los suyos, lo que no sabía es que ya no lo haría, el castigo por abandonar
de esa forma la ciudad era bastante severo, había roto al menos unas cien
reglas, sin mencionar que había deshonrado a toda su familia en el proceso.
A
pesar de ser muy estrictos y de no permitirle volver, la comunidad no abandonó
a Lucía, ella recibió ayuda con el hospedaje, estudios y salud hasta que
cumplió sus veintiún años.
Fueron
momentos difíciles para ella, sabía que había cometido un grave error,
extrañaba mucho el estilo de vida de la ciudad, pero más extrañaba a Paz, su
elefanta, al final si había encontrado un buen nombre para ella, lo escogió por
un gesto que hacia la elefanta cuando ella estaba de mal humor, Paz hacia que
se calme, le transmitía Paz y por eso la llamo asi.
En
sus años fuera de la comunidad Lucía pudo ver a sus padres y a algunos amigos,
quienes la visitaban con frecuencia, después de varios años de aquel día donde
su curiosidad hizo que su vida diera una vuelta de ciento ochenta grados,
consiguió por fin los permisos necesarios para ingresar a la ciudad, aunque
fuera como visitante, no entraba en sí de tanta alegría y de nervios por fin se
reencontraría con su Paz.
Buenas, paso a dejarte mi comentario...
ResponderEliminarHiciste una buena elección de cuento ademas el recurso de la focalización dio más indicios del personaje y sus pensamientos.
Sin más que decir, ánimo paea seguir escribiendo!
Best Wishes...
Atte: Julia/Kenya