Camila - Fantástico

Apagué la alarma y el elefante seguía al lado de mi cama.  Respiré con calma, últimamente temía que si me distraía por un segundo desaparecería tan rápido y sin explicación como se había presentado.

La primera vez que aquel animal había aparecido frente a mis ojos estaba atónito, un elefante mirándote fijamente en el parque mientras intentabas recordar tu camino no era algo que ocurría todos los días. Superado mi asombro, había decidido darme la vuelta y seguir probando suerte hasta que encontrara la calle correcta hasta mi nueva casa. Pese a la creciente sensación que parecía atraerme hacia él, no quería verme involucrado en lo que fuese que hubiera llevado a un elefante al medio de la ciudad. Dejaría que la siguiente persona que saliera a sacar la basura o a pasear al perro descubriera al animal, y que ella se encargara de lo que sea que hubiera que hacer.

Cuando llevaba ya varias cuadras caminadas levanté la cabeza para comprobar que efectivamente estaba por fin en la cuadra de mi casa y que lamentablemente ese elefante estaba delante de mi puerta, esperándome. No sé por qué pero supe que el elefante quería quedarse conmigo. ¿En esta nueva ciudad siempre ocurrían cosas extrañas?  ¿Ya me estaba volviendo loco? No, no era yo, esa aura que emitía me decía que no era un animal ordinario. En lugar de enfrentarlo decidí esquivarlo, entrar corriendo a mi casa y pretender que nada había pasado. Fue entonces cuando escuche los golpes en mi puerta. Cuando me desperté al día siguiente y todos los demás días del mes con el elefante al lado de mi cama decidí que no podía evitarlo.

A pesar de la incertidumbre había superado el miedo inicial que le tenía, había aceptado el hecho de que nadie más que yo lo pudiera ver, que se encogiera para acostarse sobre la cama de mi perra, que se transformará en peluche cuando mis padres entraban, que tirara agua por la trompa haciéndome reír como no lo hacía en años. Parecía que solo había venido para alegarme los días.

Desde que aquel elefante había golpeado mi puerta mi suerte había cambiado. Desde las más simples acciones como encontrar plata en el camino, ganar un sorteo para entradas de cine (lástima que no tuviera con quién ir), ser alabado por mis dibujos en clase de arte. Todo eso me había sucedido y en cada ocasión vino acompañado con un sello del animal. En la calle donde encontré plata dos niños estaban dibujando un elefante con tizas en la pared, la respuesta anunciándome el ganador del sorteo vino acompañado por emojis de elefantes (supongo que la magia antigua que parecía irradiar mi nuevo acompañante de habitación era moderna y afectaba a la tecnología también) mientras que mi dibujo seleccionado por mi profesor no era más que una representación de mi elefante, con aquellos grandes ojos expresivos que tanto lo caracterizaban a mi nuevo (y único) amigo. Esto lo había hecho para poner a prueba mis sospechas, pero no me esperaba tan buenos resultados. Cuando googlee los significados que podía llegar a tener un elefante no me asombre cuando apareció como signo de buena suerte. 

Acababa de comprar una gaseosa en la máquina expendedora cuando dos cayeron por error. Pensé que iba a ser toda la suerte que tendría en el día, cuando vi aparecer a mi compañera de clase con una mochila, y no podía creerlo, de elefante. Las lentejuelas azul y violeta que adornaban el estampado del animal centellaban mientras que yo dejaba caer mis latas al piso, haciendo un gran escándalo. La chica se dio vuelta a mirarme e intentando evitarla para no morir de la vergüenza di vuelta la cara, encontrándome con aquellos ojos. Los ojos de mi elefante me observaban desde el fondo de la calle, instigándome, alentándome. ¿A qué? ¿Qué es lo que quería mostrarme?  Ya lo había aceptado a él, no iba a poder con más, simplemente no podía ¿Qué eran estas señales?  

La chica se acercó a preguntarme si estaba bien y mi instinto me decía que saliera corriendo, que seguro solo se reía de mí, como lo hacían los demás chicos de la cuadra. Escuche el resoplido del elefante, como si le pareciera tonto lo que pensaba, y por fin entendí que mi amigo no se quedaría conmigo para siempre. Que todos estos golpes de suerte no eran al azar, que quería que hiciera algo con ellos, que debía animarme a hacer las cosas que siempre quise hacer. Por fin pude articular palabras, y preguntarle a esa chica si quería tomar conmigo la bebida extra que tenía. 

-¿Te vino gratis? ¡Qué suerte!

 Después de eso hablamos toda la tarde y al día siguiente por fin no estuve solo en los recreos de la escuela. Le pregunté a mi profesor si podía usar mi dibujo para entrar a la competencia de la escuela y él accedió contento. Invite a mi amiga al cine y aceptó.

Por eso temía cada mañana que el elefante se fuera de al lado de mi cama. Me había apoyado e impulsado cuando nadie más lo había hecho, cuando me encontraba tan ensimismado. Pero ahora ya no estaba solo, y debía entender que se iría en cualquier momento. Al fin y al cabo era seguro que yo no era el único que necesitaba que alguien confiara en él, alguien más necesitaría esos ojos alentándolo. Me di vuelta, y seguí durmiendo ya sin preocuparme.


Camila 

Comentarios

  1. Buenas! Soy Julia, paso a dejarte mi comentario.
    Este cuento me gusto bastante, la conexión del elefante con el personaje la siento muy comoda a pesar de que no es así sin embargo la entiendo como un amigo imaginario, un ser espiritual o su yo interno que lo alienta a seguir y a salir de su zona de comfort. Excelente cuento, más que logrado!
    Sin más que decir, ánimo para seguir escribiendo!
    Best Wishes...

    Atte:Julia/Kenya

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  2. Buenas!
    Me gustó mucho el cuento.
    Está bueno como el narrador te hace partícipe de su conflicto interno. Por momentos se lo nota con miedo a que alguien descubra su elefante, o sin saber qué hacer... y es muy lindo a la vez pensar que el elefante es eso que nos motiva y a la vez nos pone en la situación incómoda de no estar segures de querer hacer algo al respecto. También es un elefante, claro está.
    Un gusto leerte,
    Jan

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  3. Hola Camilén!
    Me gusta mucho tu cuento! Va hilando los hechos de manera que incluso te deja con una enseñanza al final.
    La idea del elefante que da buena suerte es muy buena, Me gusta como ilustras los diferentes escenarios en los que se da el suceso "mágico inexplicable" de manera que se relacionen con el elefante.Muy buena integración del elemento dado y adecuación al género.
    La mejor hermana out,
    Espero seguir leyéndote,
    Vane <3

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