Sol - Maravilloso
PEEP EL ELEFANTE
María Sol Correa
Apague la alarma y el elefante seguía al lado de mi cama. Eso daba indicio de lo mucho que bebí anoche. No por el hecho de estarlo imaginando, sino porque es el mismo que aparece cuando lamento lo que nunca dije.
Él lo sabe todo, hasta lo que no le quiero compartir, pues tiene la habilidad de leer la mente. De hecho, la semana pasada, tuve que darle explicaciones y entrar en debate acerca de algo que no deseaba realmente sacar a la luz, y menos de la manera en la que injustamente, él irrumpe en mis lagunas mentales.
Lo siento como el confidente de mis atormentos, y eso para nada me representa una sensación de alivio, todo lo contrario. Me condena. Porque sé que cada vez que lo veo, me encuentro arrepentido. No soporto la remake de lo que hice, no soporto su eco resonante dentro de mis pensares.
Podría simplemente dejar de ser tan pesimista. Pero al no tener juez que señale mis actos fallidos, me lo creo en mi subconsciente. Y de algún modo, lo materializo. Haciendo de mis pecados, un dolor inllevable. Ese juez, es Peep, el elefante que me recuerda lo miserable que pude ser, lo miserable que no confieso ser.
Él es una especie de ángel/demonio. Por lo compasivo y condenador que puede ser.
Cuando intento engañarlo diciéndole falacias, le sangran los oídos, en representación a la falta de atención que me otorga en esa circunstancia.
No puedo negar, que a pesar de restar más que sumar, es acogedor mecerme en la trompa de Peep, mientras le da un leve masaje a mi rizado cabello. A la vez que intento llegar a un acuerdo conmigo mismo.
Este mítico ser, me permite ver a través de sus ojos, mi egreso por la vida. Desde el minuto cero, hasta el día de hoy. Es por ese mismo motivo que no puedo dejar de repasar mis erradas. Lo que lo hace aún más persistente, es la insistencia sobre el momento exacto con la que Peep juega. Retrocede una y otra vez las escenas, al alcance de un parpadeo.
Nunca voy a olvidar la vez que lo oí decirme;
“-Conmigo a tu lado, no volverás a cometer un solo error. Sino que vas a replantearte los ya cometidos, y resolverás inconclusiones producto de estas faltas”
Eso acompañado de una mueca dibujada en su desquebrajado rostro, que me confirmaba que no se trataba de una broma de mal gusto. Él lo cumplió y en eso sigue.
Peep es de esas “cosas” de las que uno no tiene noción de su existencia, hasta que toca fondo, hasta que llega a lo más bajo que se puede llegar. Eso por no mencionar las sentencias aplicadas en base a lo que se haya cometido. Mientras más inmoral, peor castigo.
Supongo que al menos estoy a salvo de seguir ensuciando mi alma.
Se que no hay posibilidades de que sume una carga más con la cual acarrear, pero ¿seré capaz de resolver todo lo inhibido hasta ahora? El tiempo que me lleve introducirme de lleno en lo que viví por arriba, será el tiempo estimado que Peep me acompañe.
Buenas! Soy Julia, paso a dejarte mi comentario.
ResponderEliminarUn cuento más que me capto y me maravillo, es un buen uso el elefante como conciencia o guía espiritual, el cual acompaña/apoya al personaje para continuar.
Sin más que decir, ánimo para seguir escribiendo!
Best Wishes...
Atte:Julia/Kenya
Buenas, Sol!
ResponderEliminarMe gusta cómo describís la relación entre el protagonista y su elefante. Quizás le falta un poco de puesta en acción, algo que le pase a ese personaje, más allá de que pueda ser una cuestión interna, como está empezado a desarrollar hacia el final, o algo externo como, por ejemplo, que tenga que confesarle su amor a alguien y que entre en discusión con el elefante, pero que tenga que atravesar un obstáculo de algún tipo, para darle más tensión al relato. Eso lo vamos a ver, igualmente, en la clase próxima.
Muchos éxitos,
Jan.
Hola Sol!
ResponderEliminarMe encanta la relación que tiene con el elefante el narrador/protagonista. Casi de amor/odio y de adoración y miedo a una divinidad. Fue una manera muy inteligente de sortear el obstáculo del elefante que les dimos, y que se adecua al género que te tocó. Creo que funciona como alegoría de cualquier Dios pero está materializado. Coincido con Jan en que hubiese sido interesante poner a este elefante en una escena en especifico, quizás así también ver que fue lo que dijo el personaje que lo hace arrepentirse esa mañana, o ver como crece su relación desde el punto en el que el protagonista "ya no puede ensuciar más su alma"
Igualmente creaste un texto que es muy ameno de leer, y que logra hacer reflexionar sobre las cosas que nos acobijan pero a la vez nos limitan y nos encierran al no darnos espacio para equivocarnos.
Espero con ansías tu próximo cuento,
Saludos,
Vane <3