Chechu - Realismo

Ciudad Fauna

Apague la alarma y el elefante seguía al lado de mi cama, esa vez no me despertó con su molestos sonidos de respiración, ya se había acostumbrado a mi habitación o quizás yo ya me estaba acostumbrando a el.

Todavía no podía imaginarme un buen nombre para mi elefante. Tuve mucho tiempo para pensarlo, sabia que a mis 15 años tendría que cuidar de un elefante, como todos en mi familia ¿Por qué un elefante? Yo hubiera preferido una cebra, un antílope o un lobo como la familia de Lían, ellos criaban los majestuosos lobos siberianos, que son hermosos y fieles, pero sobre todo pequeños. 

En realidad pensé nombres, a decir verdad demasiados nombre, uno mejor que otro como “Titan, Demitrius o Meruem".

¿Pero saben que? Eran todos nombres para elefantes machos!. ¿Porque me dieron una elefante hembra? A veces no entiendo a los sabios de la comunidad.

Quizás se pregunten como era mi habitación, ya que tenia un, ejem, UNA elefante en ahí. Lamento arruinarles la fantasía, pero no era tan grande como creen, era una elefante con apenas 2 meses de edad, por lo que no era necesario tanto espacio. mi hogar estaba adaptado para la cría de elefantes ya que era el animal designado a nuestra familia y así fue siempre.

 Cuando el elefante crecía y no podía estar dentro de la casa, teníamos un establo especial, y así como mi hogar la mayoría de los hogares tenían la capacidad de albergar animales según la especie que correspondía a cada familia.

No se asusten, todo el lugar estaba preparado para la convivencia con los animales, por esos todos los jóvenes de 15 a 21 años debíamos cuidar de ellos.

Debo aclarar que mi familia no era la única que se ocupaba del cuidado de elefantes, éramos 7 familias que nos encargábamos de ello.

Quienes cuidábamos animales, teníamos que asistir 5 veces por semana al centro veterinario de la ciudad. Allí nos explicaban todo lo que teníamos que saber, en mi caso, sobre los elefantes y los cuidados apropiados.
En los próximos 6 años que teníamos que cuidar de ellos seríamos evaluados, nos darían una puntuación según nuestro comportamiento Y el del animal. El puntaje determinaría nuestro estatus dentro del Gobierno, ya que todo nuestro sistema se basaba en coexistir con la fauna. Aunque eso nunca lo entendí muy bien, por lo que no me voy a detener a explicarlo.

Dos veces al año había un festival que duraba 3 o 4 días. En el que podían asistir los "turistas", venia mucha gente de fuera a conocer nuestra cultura. Por que en otro momento del año, no se permitía el ingreso de nadie, sólo en casos especiales y después de mucho papelerío, lo mismo era con la salida de la ciudad. Esos días eran muy estresantes, tanto para los ciudadanos  como para los animales.

Había estado casi seis meses con mi elefanta cuando tuvimos nuestro primer festival, yo nunca había estado en uno, no se permitía asistir a menores. Jamás había visto tanta gente y cámaras en un solo lugar, lejos de sentir miedo, sentí entusiasmo, esas personas eran tan diferentes a nosotros. Antes no me interesaba el mundo exterior, pero al conocer y hablar con los turistas, quise saber un poco más. 

Y no! No es que quería escapar de mi ciudad natal, me gustaba mucho mi vida, tenía una buena familia y muchos amigos con quienes me divertía. Sólo quería tener una probada de ese mundo desconocido.

Sabía que tendría que esperar hasta los 21 años si quería salir de forma legal, eso era mucho tiempo para mi, yo quería verlo en ese momento. 

Supe que el último día del festival, el día que más gente de asistía era mi oportunidad para salir, los controles no eran tan estrictos como en otra época del año.

Escribí sobre el lomo de mi elefante un pequeño mensaje para que no se preocupara por mi, y la eche a correr por el lugar, ya entendía la mayoría de las instrucciones que le daba, así que eso fue bastante fácil. Sabía que si ella no me encontraba se iría a mi casa.

Cuando terminó el festival, la gente se amontono en la salida, allí no me fue difícil robar un pase, tampoco fue complicado pasar por los guardias, ellos estaban cansados y sólo querían que los extranjeros se fueran de una vez.

Estuve fuera por 2 días, no pude ver mucho, pero me fascinó. Aún así no pensaba dejar mi hogar, lo que no sabía era que ya no podría volver.

Al parecer rompí muchas reglas y deshonre a la familia, no tenía permitido el ingreso por mucho tiempo, a pesar de ello, hasta que cumplí los 21 años tuve ayuda por parte de la comunidad, ellos cubrían mi hospedaje y cualquier otro gasto que tuviera, como alimentos, estudios o salud.

En cuanto a mi elefanta, si le había puesto un nombre. Había un gesto que hacía cuando estaba de mal humor y le hablaba, era algo muy particular y gracioso. Cuando ella hacía eso mi enojo se iba, por eso la llame “Paz". Por fin tuvo un nombre, ya mi padre no me regalaría por decirle “trompas". Según el tenía que tomarlo con seriedad. 

En tiempo que estuve fuera pude ver a mi familia y algunos amigos, mis padres me visitaban seguido, quizás era más fácil porque yo era menor.

Ya pasaron varios años, conseguí todos los permisos necesarios para ingresar (como visitante) a la ciudad. Sólo espero volver a ver a mi elefanta “Paz".


Comentarios

  1. Hola Chechu!
    Me encanta todo el mundo que armaste para esta historia. Que las distintas familias que crían distintos animales crea en una línea una organización social muy diferente a la nuestra y muy interesante. Sin embargo, en un mundo tan diferente, lograste mantenerte en el género realista por contar una aventura muy cotidiana del protagonista.
    La elefanta Paz me da mucha ternura,
    Espero poder seguir leyéndote,
    Saludos, Vane<3

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  2. Buenas! Soy Julia, paso a dejarte mi comentario.
    Este cuento me dejo con ganas de más, el mundo que construiste, los elementos que añadiste para el buen uso del elefante.Una sociedad basada en la aceptación por medio de puntajes es algo que ya esta por establecerse, ademas de la interaccion de la naturaleza. Cuento logradisimo!
    Sin más que decir, ánimo para seguir escribiendo!
    Best Wishes...

    Atte:Julia/Kenya

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  3. Me re gustó todo lo que armaste, no me imaginaba un relato así!

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