Male - Maravilloso

Apagué la alama y el elefante seguía al lado de mi cama. Esa era mi rutina de todos los días desde que llegué a la selva. Nunca había imaginado que los elefantes eran la alarma de la selva, ¿ustedes lo hubiesen imaginado?...pero yo cabeza dura seguía poniendo la alarma como cuando vivía en la ciudad. A veces pienso “Qué loco pasar de vivir en una ciudad metropolitana a la selva, ¿qué se me pasó por la cabeza?”. La realidad es que no hay respuesta a esa pregunta que me hago día por medio. Sólo flui. Lo único que sé es que esta vida es lo más parecido a la felicidad que existe. Todos en la selva están felices todo el tiempo, no se enojan, no se hacen mala sangre. Al principio me resultó tan raro pero después supuse que era así como hay que realmente vivir. La mayoría de los metanimales se levantan temprano con su alarma de elefante, claro, y salen a recorrer la cosecha en sus perros voladores. Yo nunca me había subido a uno porque en la ciudad son muy caros. Pero, ¡qué animales del bien, dulce, cariñosos, leales! Cuando recuerdo que en la ciudad los comercializan se me rompe un poco el corazón, porque además los usan para llevar cargamento y terminan todos lastimados.

Esa mañana, tomé mi perro volador y fui a mirar la cosecha. Todo parecía perfecto. Había tomates, zapallos, remolacha, cebolla, zanahorias, naranja, bananas. Los metagatos estaban recolectando todas las frutas y verduras maduras como todos los días. Al mediodía, ellos se encargaban de tener los bolsones así nosotros pasábamos a buscarlos y los llevábamos casa por casa para que se preparen la cena. Estaba por volver a mi cueva hasta que vi una camioneta a lo lejos. Hacía mucho tiempo que los humanos no venían a la selva aunque solamente nos separaba un Bosque de Hadas. La guerra entre los metanimales, hadas y humanos había terminado hace mucho tiempo, pero ellos no pasaban el Bosque de Hadas…menos que menos venían a la selva. Nunca supe por qué, tampoco pregunté. A pesar de eso, muchos de los metanimales viviamos en la gran ciudad. Es más, muchos nacimos en la gran ciudad. 

En ese momento no sabía qué hacer, una camioneta en la selva. Pensé en ir a mi cueva para contar lo que estaba pasando, humanos en viniendo a la selva, pero recordé que muchos meta no tenían los mejores ánimos a la hora de tratar con los humanos así que decidí tener yo sola el primer contacto antes de que entren en la selva por completo. Aparte había vivido toda la vida en la ciudad, sabía cómo tratarles.

Cuando nos vieron en el cielo a Junior y a mi, empezaron a frenar hasta que los alcanzamos. Estaban preocupados, nunca antes los había visto así. Chocamos puños como siempre y me empezaron a contar que necesitaban de los metanimales porque la ciudad se había quedado sin comida, sin agua y sin electricidad. Los habitantes de la ciudad siempre se aprovecharon mucho de la naturaleza, siempre derrocharon los recursos naturales. Nunca los cuidaron, pero después de la guerra habían aprendido mucho de los metanimales, de cómo vivir más sustentable, de cómo cuidar más a nuestro planeta Neptuno. Es más, los metanimales, hoy en día, tienen puestos políticos, manejan empresas en la ciudad… hasta hubo un metanimal presidente.

Después de charlar una hora con ellos, fuimos a la selva juntos a charlar con las autoridades. Nos contaron un poco más la situación así que decidimos armar un plan de acción para ayudar a nuestro planeta y concientizar a los que viven en la ciudad. Para empezar el plan de acción, les llevamos comida de la selva para que no entren en pánico y puedan estar tranquilos. Luego, armamos charlas sobre cómo tener tu propia huerta en tu vivienda, y huertas comunitarias en todas las plazas de la ciudad. Los metanimales de la selva decidimos encargarnos de ir todas las semanas a controlar las plazas y enseñar cómo trabajar las tierras a los habitantes de la ciudad. También, les contamos del sistema de filtrado de agua que hay en la selva para purificar el agua y recolectar agua de lluvia, como así también, llevar la electricidad natural. Lo cual se pusieron muy contentos y dispuestos a realizarlo en la ciudad.

Las crisis muchas veces son necesarias. Son lugares de tránsito donde sí o si estás obligado a aprender y salir adelante. Después de un mes de estar viviendo en la selva, no sólo me di cuenta que se vive mejor acá, sino que se cuida mucho más a Neptuno, que se es más consciente de la naturaleza y todo lo que nos da. Espero que después de esta crisis, los humanos y metanimales de la ciudad aprendan más de los selvatiques. Solo pido que se vuelvan más conscientes y más empáticos con la selva, las hadas y nuestro planeta Neptuno. 


Comentarios

  1. Buenas! Soy Julia, paso a dejarte mi comentario.
    Este cuento me gusto bastante/mucho. Es una historia que me llamo la atención desde el principio, imagine el ambiente en el que se desarrollaba junto con las ideas que añadiste, construiste un mundo fenomenal! Cuento logradisimo!
    Sin más que decir, ánimo para seguir escribiendo!
    Best Wishes...

    Atte:Julia/Kenya

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  2. Hola Male!
    Me parece muy interesante la visión que plantea el cuento, a partir de la oposición entre metanimales de la selva y (ex)metanimales de la gran ciudad, a la vez que la irrupción de los humanos funcione como disparador para la acción. Siento que podría empezar dicho enfrentamiento un poco antes en el relato para poder extender la narración del mismo y desde el conflicto mismo ir describiendo como son los dos mundos (o tres, contando a las hadas) como interactuan, como funcionan por separado y que normas los rigen.El mensaje final, en el cuál mediante la unión y la difusión de nuevas maneras para trabajar con el ambiente para cuidarlo es muy lindo y necesario.
    Me encantó todo el entorno que creaste,
    Espero poder seguir leyéndote,
    Saludos,
    Vane<3

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