Fernanda - Personajes
Kaori llegó a su apartamento cuando el sol ya se había puesto, la caminata la había dejado exhausta y cayo dormida en cuanto se acostó en la cama, ella jamás recordaba el contenido de sus sueños, pero este en particular jamás lo olvidaría.
Kaori se encontraba mirando a una vasija con un liquido transparente con algo que brillaba en el fondo, de repente este liquido comenzó a burbujear y apareció una imagen, parecía una escena de una película vieja, una niña practicaba movimientos de karate en el centro de un gran salón, Kaori reconoció la escena, se trataba del primer centro de entrenamiento al que asistió en Argentina, una pequeña Kaori de apenas siete años demostrando un talento innato para las artes marciales, la escena vuelve a cambiar pero en esta quien aparece es su sensei hablando con otro hombre a quien después reconoció como el sensei que había conocido unas horas antes, en la escena discutían si Hebi ya se había manifestado, la escena volvió a cambiar, esta vez aparecía una Kaori de 18 años entrenando pero la escena se enfocaba de nuevo en la conversación de estos dos maestros, su sensei de la infancia parecía estar en una especie de trance y recitaba un poema o algo parecido, Kaori llego a entender unas pocas frases ya que se trataba de un japonés muy antiguo, “ la guerrera Hebi se pronunciará en este siglo”, “ luego de milenios inactiva su ascensión marcará una nueva era”, el maestro salió del trance y mirando directo a los ojos de Kaori dijo – ¡Tú! – Kaori despertó agitada, recorrió con la mirada su habitación, tenía la sensación que alguien la estaba observando, cuando su mirada paso por el espejo se encontró con unos ojos rasgados, amarillos y verdes, muy similares a los de una serpiente que le devolvían la mirada, pero no se sintió asustada, solo sintió curiosidad, el miedo llegó cuando vio que era ella misma la dueña de esos ojos.
Esa noche no pudo volver a dormirse, las escenas que había visto en el sueño no paraban de darle vuelta en la cabeza, estaba decidida a descubrir si se trataba de recuerdos genuinos o solo fueron producto de su imaginación, y ese nombre Hebi, ¿A quién se referían?, el anciano sensei del centro de entrenamiento la había llamado así, pero ese nombre le sonaba familiar de antes, como si se tratara de alguien que ella había conocido años antes, en su niñez quizás o en otra vida, ¿Sería eso posible?.
Con cada momento que pasaba su mente se llenaba de preguntas a las que no tenía respuestas, al menos no en ese preciso momento, por lo que tomó una decisión, en cuanto amaneciera iría a hablar con el maestro del centro de entrenamiento, el tendría que resolver todas sus dudas, esto calmó un poco más su mente y pudo dormir de nuevo, sin sueños extravagantes esta vez.
Eran las 8 de la mañana del sábado cuando Kaori despertó, no había podido descansar mucho debido a ese extraño sueño que había tenido la noche anterior, aun así salió de la cama dispuesta a aprovechar el día al máximo, sólo quedaba un día para su cumpleaños. En la semana no se había sentido nada bien, temía haber estado incubando algún tipo de virus pero al no manifestar ningún síntoma atribuyó su malestar al cansancio por el cambio brusco de horario al que se había sometido, ya había leído que el jet lag podía causar ese efecto durante unos días, y vaya que once horas de diferencia si producirían un jet lag mas prolongado. Organizó su día para ser productivo, luego de desayunar pasaría por el centro de entrenamiento para tratar de encontrar una explicación a lo que había estado soñando y al salir de allí pasaría por la tienda para comprar las últimas cosas para la pequeña celebración que sus compañeros de oficina insistieron en organizar, “vamos llevas dos semanas aquí y aun no has salido a ningún lado ni has conocido a más gente de tu edad que nosotros”, fue el argumento que terminó por convencerla de preparar una pequeña reunión en un bar cercano a la oficina.
Llegó al centro de entrenamiento cuando aún estaba cerrado, ¿habrá alguien adentro? Se preguntó y como si alguien le estuviera leyendo la mente la puerta principal se abrió, Kaori estaba dudosa de entrar pero luego recordó su lista de pendientes para ese día, se armó de valor cruzó el umbral de la puerta, se encamino directo hacia donde se había topado con el maestro el día anterior pero antes que pudiera siquiera recorrer la mitad del camino alguien la tomo del brazo y le dijo – Por aquí señorita Hebi, el maestro la está esperando – La condujeron a un salón un poco más pequeño que el que había visto el día anterior, cuando entró vio a un hombre sentado sobre un tatami, estaba con los ojos cerrados y lucia mucho más anciano de cómo lo había visto en su sueño, incluso más anciano que el día anterior, como si hubiese envejecido 15 años durante la noche. Quien la había guiado hasta aquella habitación le indicó que se sentase en frente del maestro, Kaori obedeció y sin abrir los ojos el sensei tomó sus manos y ambos entraron en trance, tal como lo había hecho el maestro de su infancia.
Todo sucedió muy rápido, solo fue cuestión de unos minutos pero Kaori sintió como si hubiesen pasado horas. Durante el trance vio como pasaba la vida de alguien más, una niña pequeña que no reconoció, practicando karate junto a su maestro, luego, la misma niña pero unos años más grande mirando asustada su reflejo en el agua de un arroyo, mas adelante la misma niña, que ahora era una joven sentada en una habitación le confesaba a su sensei que ya no podría seguir con el entrenamiento por que le aterraba que su otra parte tomara el control, luego la escena cambia y aparecía la misma joven ya adulta, recibiendo el ultimo titulo de guerrera, y su sensei diciendo – Sabia que lo conseguirías, Felicidades Hebi, tu logro es sagrado ya que eres la primera de tu clase, honrarás a todos los tuyos – y finalmente una última escena, el maestro sosteniendo el cuerpo sin vida de Hebi, pronunciando una especie de cántico que decía “Pagarán esta injusticia por siglos, no volverán a ver una guerrera Hebi, sólo quien sea realmente digno poseerá la bendición de Hebi”.
Kaori salió del trance sintiendo una angustia indescriptible, había experimentado cada sentimiento de la visión, pudo comprender como se sintió Hebi en cada momento de su vida de tal forma que era como si todo le hubiese pasado a ella. – Te sientes así porque son momentos de tu vida pasada, esperaste muchísimo tiempo para poder cumplir tu misión, ya es momento, la humanidad te necesita. Bienvenida a tu segunda oportunidad Kaori, la primera y última guerrera Hebi – .
Hola Fer! Amo como plasmás el momento de la reencarnación de la próxima guerrera Hebi a través de una visión! Me pareció un recurso muy lindo y cinematográfico. Además, el personaje queda muy bien presentado.
ResponderEliminarTenés ideas muy copadas y las llevas adelante con bastante soltura!
Espero poder seguir leyéndote,
Vane <3