Sofía - Personajes
-Soy demasiado buena para vos! Eso es lo que pasa.
Al pegarse la vuelta, las lágrimas empiezan a escapársele y a rodar por sus rozagantes mejillas. La sensación de soledad recién le permite darle rienda suelta al mar de impotencia que se agitaba tras sus ojos claros. ¿Cómo puede ser que Lucas le haga eso? A ella, que es tan linda y que había sido todo lo que él quería que sea. Se había comprado las últimas zapatillas Jordan y había visto partidos de básquet enteros, lo había ido a ver jugar handball en los torneos contra los demás colegios y hasta pretendió que le interesaban las charlas de sus amigos; todo un arduo trabajo tirado a la basura. La creación entera de un personaje con arco dramático sobre el “como estar con él la ayudo a ser mejor persona” y hasta corte de flequillo incluido, ¿para qué? Para que al final Lucas decidiera que le gusta Melina. ¡Melina! Que es insípida y no tiene nada en común con él, la chica que en las pijamadas con su grupo de amigas tiene que pasarle el teléfono a la madre de la dueña de casa porque si no sus papás la retan. Es inconcebible, digo, para Alyssa realmente lo es.
El vestido de Aly que por poco no destacaba por encima del de la quinceañera es aplastado al sentarse ella sobre el cordón de la vereda afuera de la quinta del evento. Necesita pensar, aclarar sus ideas. Ver la escena desde afuera para encontrar la forma de salir airosa de esta situación en la que medio alumnado vio como su chico bailaba embelesado con su supuesta amiga. Piensa en las clases de teatro, en su profesora diciéndole que los mejores personajes son los memorables. Y se repite que ella no va a ser recordada como la chica engañada en un 15. Cambiar de página, dar vuelta la hoja y buscar una mejor reacción. Si no le hubiera montado una escena probablemente menos gente se hubiese dado cuenta, lo que pasa es que a veces su verdadero ser se le escapa. Hay que reconocerle el mérito al boludo de Lucas, aunque nunca la supo ver realmente si pudo encontrar su fibra sensible. La hirió en el orgullo.
La noche empujo por las calles arboladas de los alrededores a un grupo de chicos que llegan a su encuentro y que ella apenas ve cuando doblan la esquina.
-Eh colorada, qué haces tan sola ¿necesitas compañía?
Alyssa, inmutable y aún sentada en el cordón les regala su dedo índice. Tiene cosas más importantes sobre las que pensar que un grupo de pibes que pretenden intimidarla.
Se para decidida a terminar de elucubrar y habiendo agarrado la primera idea más o menos coherente que tuvo y se repite que cuanto más difícil sea más le sumará a su experiencia. ¿Jugar con su vida podrá ser tomado como trabajo previo en su portfolio?
Al entrar al salón por la puerta de la cocina se da cuenta de que se le arrugó el vestido e intenta sin éxito alisárselo frenéticamente. Se da cuenta de que sus manos tocaron la tela que a su vez tocó el suelo y se dirige apurada al baño a lavárselas una, dos, tres, cuatro veces. Siempre tienen que ser cuatro. Se rasguñó de forma evidente la parte superior de las manos en el intento infinito de dejarlas imposiblemente pulcras y maldijo la ansiedad que le generó la situación anterior.
- Tenes que aprender a no involucrarte con tus compañeros de elenco –Le dice a la imagen que le devuelve el espejo.
Antes de volver al salón pasa de vuelta por la cocina y pispea el menú. Inventa un elogio para los cocineros mientras por dentro piensa que ella podría haber hecho mejor ese plato principal que está a punto de salir.
Entra en personaje antes de volver al salón, mira fijamente y sin pestañear las luces fosforescentes y evoca el doloroso recuerdo de la última vez que vio a su padre. Las lágrimas están, se frota las manos compulsivamente, repasa mentalmente la historia y acto seguido abre la puerta del salón al grito de: ¡Chicos, mi abuela que vive en Indonesia fue comida por una pitón gigante!
Buenas, Sofi.
ResponderEliminarEstá muy bueno el cuento. Supiste construir muy bien al personaje, en las acciones, en los pensamientos y porque el narrador se pone un poquito de su lado. Hiciste interesante al personaje a través de una serie de cosas que le pasan que parecieran mínimas pero hacen mucho a la personalidad. Usaste muy bien el recurso de SNT. Sería un buen comienzo de novela o de un cuento más largo. Igualmente, con esta extensión está perfecto.
Además, se llega a confundir su vida con su actuación. Ese, creo, es el punto más interesante.
Un gusto leerte,
Jan.