Mariana - Personajes



Kaori junto a sus hijos mellizos Akina y Hiroto, vuelve a lo que fue su casa de la niñez. Allí vive su padre Kano, en una casa de típica construcción japonesa de madera y piedra con forma de torre ya que es angosta y con una altura que supera los treinta metros, con pequeñas ventanas por sus cuatro lados. Siempre perteneció a su familia, se trata de una de las familias fundadora del lugar y un gran valle rodea a la pequeña aldea. A medida que se van acercando a la población, Kaori comienza a sentir cambios sensoriales que no puede explicar, comienza a sentirse rara, algo extraño en ella aflora y sus hijos lo empiezan a percibir. Cuando finalmente llegan a lo que fue su hogar, los recibe su padre que no se alegra al verlos a pesar que habían pasado quince años sin verse, sólo le habla a su hija preguntándole de mala manera, ya que al verla se irritó y estaba furioso por su regreso ¿Por qué volviste? Y sin dar explicación bajan los bolsos del auto y comienzan la recorrida por esa maravillosa y atractiva torre que un tiempo atrás fue un palacio japonés y hoy quedan vestigios. Van al pueblo a realizar compras de alimentos y a ver lo que será su escuela, Kaori comienza a reencontrarse con viejos amigos y no tan amigos y se puede observar miradas y actitudes que solo suman más intrigas a sus hijos. Anochece, y ya alojados en lo que supo ser un palacio se empiezan a escuchar ruidos extraños, aullidos, el crujir de los pisos de madera y cosas que no se pueden explicar, sólo se pueden vivir y percibir. Con el transcurrir de los días, su madre comienza a ser una desconocida para ellos, tiene reacciones que jamás vieron en ella y no pueden llegar a comprender lo que le sucede. Durante la cena les habla de un lugar secreto en el valle, un lugar paradisíaco que ella iba de niña y que tiene por nombre el valle de la muerte. Sus hijos comienzan a ir a la escuela y no son bienvenidos por algunos lugareños por lo tanto comienzan a hacerle preguntas a su abuelo, a que se debe ese maltrato pero Kano responde con evasivas. Transcurren los días, Kaori desaparece y sus hijos comienzan a buscarla sin obtener rastros de ella. Su abuelo sufre un infarto y ante el temor de morir, les cuenta el legado de la familia. Sus ancestros sufrieron una maldición para todas las mujeres de las generaciones venideras. Kano les cuenta que todos tenemos una lado bueno y un lado malo, y que internamente sufren esa lucha y se acentúa cuando llegan al valle de la muerte y que Kaori sufrió de chica una lucha feroz contra su lado malo y su mayor temor es ser poseída totalmente por esa maldad, ya que en ese trance mató a su madre y la única manera de vencerla es matándola. El proceso comienza con fuertes dolores de cabeza, zumbidos en los oídos y escuchan una sirena que los enloquece y en ese momento se convierte en mitad serpiente, sus ojos rasgados oscuros viran al verde con pigmentos amarillos pero su piel blanca como la nieve se mantiene intacta como su cabellera negra azabache, sus habilidades en ese momento pasan a ser la rapidez, la observación y ser sigilosa, sumado a que uno de sus hobby son las artes marciales lo que la hace más temeraria. Su lado bueno tiene como hobby ser coleccionista y ama la jardinería, es muy buena compañera con poder de decisión lo que la hace manejar muy bien el enojo pero se entristece ante el rechazo una de las razones por la cual se fue desde adolescente de su hogar y pretende ayudar a la humanidad a través de la ciencia pero como contrapartida es muy terca y testaruda por lo cual decidió volver a su casa para resolver dicho conflicto. Se dirigen al valle de la muerte y después de transitar largo senderos angostos y sombríos se encuentran con su madre pero advierten el cambio en sus ojos por lo que se han encontrado con el lado malo y mientras que el lado bueno esta encadenado. Ellos habían ido armados para poder combatirlo y comienza una lucha feroz con Hiroto, mientras que Akina logra soltar a su verdadera madre. Kaori y Akina se suman a la lucha y logran vencer al lado malo clavándole una daga en el corazón. Vuelven a su casa felices, relajados por el logro obtenido y Kaori siente que ha terminado esa carga familiar, que a partir de ahora podrá disfrutar la vida sin temores. Después de la cena familiar y ya de sobremesa con risas y anécdotas, Akina comienza a sentir fuertes dolores de cabeza, zumbidos y esa sirena enloquecedora.

Comentarios

  1. Buenas, Mariana. ¿Cómo va?
    Me gusta cómo está escrito el texto, porque genera una atmósfera extraña desde la forma de narrar, al estar todo escrito en presente pero desde una mirada externa. Esa atmósfera extraña le suma mucho al sentido del texto, ya que los sucesos que se narran, de historias familiares y míticas, son, de igual manera, extraños.
    Un gusto leerte,
    Jan.

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