Vero - Personajes
La joven serpiente
- ¿Cuantas veces más debo intentarlo? – pregunta Kaori a su sensei
- Hasta que logres el resultado que deseas – responde serio.
Kaori disfrutaba de las artes marciales y a través esta antigua técnica buscaba lograr el estado de concentración necesario para controlar sus transformaciones.
Mujer bella de 30 años, cabello oscuro y cautivantes ojos rasgados color café. Su mediano cuerpo le brindaba la facilidad de lograr los movimientos más rápidos e inesperados para sus oponentes. Eso y que compartía ADN serpiente, al igual que sus antepasados.
- Estás distraída hoy, Hebi - exclamó con desagrado su sensei.
El la conocía desde que era una niña y desde entonces la llamaba así. El gran descendiente de las panteras, era el mejor en lo que hacia y noto con facilidad que el alma de su aprendiz estaba inquieta.
- Temo no controlar a la serpiente. Quiero aprender a convivir con ella, pero a veces siento que se apodera de mi. ¿Cómo ha logrado estar por sobre la pantera, Sensei?
- No estoy por sobre la pantera, Hebi. Estamos en armonía. Si conectas con la serpiente como lo haces con las flores de tu jardín, ya no tendrás de que temer. Pero si te obsesionas como con los libros que coleccionas, en lugar de disfrutar de su lectura, entonces serás presa del miedo.
Mas tarde ese día, Kaori tomó un libro de su gran biblioteca. Se sentó entre las flores de su jardín y leyó hoja tras hoja la historia de una niña que con sus poderes ayudaba a la humanidad. Ese ha sido el sueño de niña y de adulta de la joven mujer serpiente. Pero el miedo al rechazo siempre la reprimió, es que las serpientes no eran muy bien vistas, porque se las considera potencialmente traicioneras. Esto enojaba a Kaori, ya que siempre demostró ser leal y buena compañera de los demás, consideraba injusto que una creencia tan infundada se mantenga. Pero era paciente, sabia que con el tiempo esas creencias desaparecerían.
- He leído mis libros mientras sentía la fragancia de mis rosas, Sensei. Sentí la tierra en mis pies y el viento en mi rostro.
- Ahora debes sentir el potencial de la serpiente, debes admirarla. Agradecerle tu rapidez y sigilo, eso es de ella y tuyo, no lo has ganado con la práctica, eso lo llevas dentro.
Al llegar la noche, Kaori salió al jardín en total despojo de sus ropas. Sintió el viento en su rostro, la tierra en sus pies. Recordó sus sueños de niñez, reconsideró sus temores de adulta. Sintió la fragancia de sus rosas y extendió sus brazos. La piel lentamente se volvió áspera y fría, su vista se agudizo notablemente y el brillo de sus ojos resplandeció el lugar.
Kaori era parte de su jardín, de la tierra y del viento. Era parte de la serpiente, y la serpiente parte de ella.
Fin.
Buenas, Vero.
ResponderEliminarMe gustó mucho el mundo que planteaste, de humanos mitad-animales. También hay mucho de los proverbios orientales de "conectar con la interioridad", que acá se ve en la lucha interna de la protagonista contra algo que cree ajeno pero es propio. Está muy bueno.
Probaría sacándole todo el siguiente párrafo, y evaluando los resultados:
"Mujer bella de 30 años, cabello oscuro y cautivantes ojos rasgados color café. Su mediano cuerpo le brindaba la facilidad de lograr los movimientos más rápidos e inesperados para sus oponentes. Eso y que compartía ADN serpiente, al igual que sus antepasados. "
A mi parecer, esa información que das al inicio se logra dilucidar en el resto del cuento a través de los diálogos, los pensamientos y las acciones de los personajes. Resulta mucho más rico como texto y atrapante al ir encontrando la información necesaria de a poquito, y suponiendo qué cosas existen en ese mundo extraño.
Genial que te hayas sumado. Un gusto leerte,
Jan.