Male - Personajes
A veces es difícil tener dos vidas en paralelo. Me llamo Kaori, aunque me dicen Hebi y soy mitad humana, mitad serpiente.
Toda mi infancia viví en la selva junto con animales salvajes, pero también con una familia humana, que no era mi familia de sangre. Ellos me criaron y me enseñaron a leer, hablar y escribir en muchos idiomas. Sabían que yo soy casi humana, pero me criaron de tal manera que para mí, mi poder era algo natural. De bebé…una serpiente me picó, y desde entonces me puedo convertir en serpiente bajo momentos de tensión comenzando por mis ojos que se tornan verdes con amarillo, como las serpientes. Justamente, mi mayor miedo es que esos momentos de tensión nunca se vayan y yo quede poseída por mi lado serpiente para siempre. Ese era el porqué de mi niñez y adolescencia en la selva. De grande lo entendí.
Cuando cumplí 18 años, mi familia de sangre vino a buscarme a la selva porque ya era el momento de vivir en la ciudad y poder estudiar en la Universidad, por supuesto. Al principio fue raro, complicado, no quería vivir en la ciudad, ¿para qué? Mi vida era en la selva y era lo más, yo era feliz ahí con los animales, mi familia y mis costumbres. Toda mi vida había sido en la selva y de golpe iba a vivir en una mansión, con chofer, ir a la mejor Universidad…no iban de la mano mis dos mundos. Mi vida había cambiado de una manera inimaginable. Me inscribí en la Universidad y a los 25 años me recibí de bióloga. A los 29 terminé mi doctorado en Biología, y ahora estoy haciendo mi pos doctorado en Taiwán desde el año pasado sobre picaduras de serpientes.
Todos mis años en alejada de la selva hicieron que empiece a tener actitudes más “humanas” pues en la selva no tenemos todo que hay en la gran ciudad. Por ejemplo, me volví coleccionista de búhos. Cuando vivía en la selva, todas las noches me sentaba a mirarlos en silencio como volaban, como observaban todo, siempre me parecieron animales muy inteligentes. También, pude hacer una huerta hermosa en el jardín de mi casa porque, claro, ellos estaban acostumbrados a comprar todo en el supermercado, pero yo muy lejos de las verdulerías o almacenes. Es más, creo que la huerta me hace sentir más cerca de la selva, por algo es mi lugar favorito de la casa. Desde que llegué a la ciudad extrañé mucho a la selva, los animales, mi familia, nunca más había vuelto por más de 15 días. Viví 18 años en la selva y de golpe, ciudad, autos, casa, supermercados, luces, ruidos. Nunca me había sentido tan lejos de casa porque yo sé que la selva es mi lugar en el mundo, es mi casa.
Contándolo así suena como si todo fuese un caos, como si mi vida no tuviese sentido en la ciudad, pero no todo es tan malo. La ciudad me dio aquello que tanto quise de chica, ser científica, acá puedo investigar. Desde chiquita siempre fui muy curiosa, observadora, paciente, amante de los animales, y siendo científica puedo ayudar a la humanidad con mis investigaciones, cosa que en la selva nunca hubiese podido. A pesar de tener un lado lindo mi vida en la ciudad y después de 12 años, nunca le pude contar a nadie, exceptuando mi familia, que era mitad serpiente, mitad humana. Me da mucho miedo cómo pueden reaccionar mis colegas, mis compañeros de gimnasio, mis vecinos. Sé que algunas personas van a rechazarme o a tenerme miedo cuando les cuente que soy mitad serpiente y eso, realmente, hace que caiga en una tristeza interminable, pero como mis rasgos asiáticos están bien definidos nunca tuve la necesidad de explicar nada, ni nunca nadie sospecho nada tampoco.
Hoy me encuentro acá escribiendo, esta mini autobiografía que seguramente nadie lea pero me hago algunas preguntas… ¿por qué estamos tan condicionados a la mirada del otro? ¿Por qué no podemos aceptarnos como somos? ¿Por qué nos interesa siempre ser eso que la sociedad llama “normal”? ¿Por qué nos gusta tanto hablar u opinar del aspecto de las personas? Ya sé que ser mitad serpiente puede ser chocante, pero no sería más lindo si realmente pudiese contarlo libremente y que me acepten tal y cual soy, ¿o es mucho pedir?
Hola Male!
ResponderEliminarEs muy interesante toda la historia de vida que describís al rededor del personaje de Kaori! Quizás, para darle un poco de más fuerza al relato, estaría bueno narrar alguna situación específica de la vida de Kaori, para ver como actúa en un escenario concreto. Vos no estuviste en esa clase pero te comento que vimos un recurso llamado SNT (Show not tell) y que se resume en "Mostrar, no contar", bajo este principio lo que proponemos es que es mucho más significativo para el lector ver una acción y sacar sus propias conclusiones del personaje que si se lo servimos diciéndolo directamente. Por ejemplo, cuando en este relato nos contas que "Todos mis años en alejada de la selva hicieron que empiece a tener actitudes más “humanas” pues en la selva no tenemos todo que hay en la gran ciudad" podría haberse presentado a lo largo de la narración mostrando a Hebi actuando de manera "salvaje" en un comienzo, y terminando el relato con alguna acción más "humana", por ejemplo, cuidando su huerta. Esto además hubiese ilustrado el crecimiento del personaje, sin tener que describirlo. Otro ejemplo podría ser mostrarnos a la protagonista usando sus poderes de serpiente!
No sé si se entiende muy bien lo que quise decir, siempre podes preguntarnos cualquier consulta!
La reflexión al final de tu texto es muy linda y necesaria!
Espero poder seguir leyéndote,
Saludos, Vane <3